Anoche soñé conmigo

Anoche soñé conmigo:

Me dijo la palabras que nos nos dijimos,

las miradas que evitamos y no tuvimos

Me dió los silencios que nos hicieron mirar para otro lado.

Me dijo, que volviera la cabeza, que mirase al frente y enterrara al pasado. Porque las cosas del pasado pasan y ya. No fue lo mejor que me pasaste, pero eso, pasaste.

Anoche soñé conmigo.

 

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Maldito proceso creativo

Cada día es una lucha continua. Te enfrentas a lo mismo, y no es hacer un drama de esto, pero a veces es inevitable no hacerlo.

El enemigo de siempre, el folio en blanco. Lo tienes delante, te miraría fijamente si fuera un ser vivo, pero no. Tienes apoyos, tienes bastantes puntos para ganar esta batalla, pero estás indeciso y no estás seguro. Solo es coger el lápiz o el boli o el teclado y ganarás. Ganarás, porque es una de las ambiciones del  ser humano en cualquier situación, el querer ganar. Con lo que se aprende perdiendo.

Soy una ambiciosa, y tengo que decirlo: hoy he ganado al folio en blanco.

mi patria

La escritura como saco de boxeo

Como vía de escape

Como venas de mi sistema circulatorio.

Déjame decirte por aquí, lo que no te dije a los ojos

al menos aquí no tengo muros a los que enfrentarme

Qué tendrán los sextos días de cada semana, que nos salvamos a las 12 de la noche

de este agujero incierto sin salida.

Déjame decirte que fuiste el nexo de la subordinada

de aquellas interminables clases de lengua

la tangente del seno y el coseno

y el gen recesivo del ADN.

Mi patria, tu mirada, mi bandera.

Lo que abarca mis manos.

La batalla

Recordaba que ese día hacía mucha calor. Los días eran muy largos, y la noche apenas nos daba tregua.

Debería estar contenta porque era principio de las vacaciones, pero la situación  lo impedía. Se tiraba los días en un lugar con olor a ambiente esterilizado y pasillos interminables.

Es un tema que debería superar pero vienen de cabeza las imágenes y a veces le impedía seguir su vida normal, or lo que pensó que la mejor terapia era escribir.

Hubo un día que de todos, de todos aquellos meses, fue el peor. Fue el día que pudo observar con cierta distancia y a la vez, cierta cercanía, como esa persona se debatía entre la vida y la muerte. Es increíble, pero no soy consciente, a día de hoy, de que fuera testigo de aquella lucha. Cierto es que en aquel momento afronté la situación con cierta ingenuidad pero a la vez sabía lo que estaba pasando. No se lo creía pero a la vez era consciente de que podía pasar.

La pulsaciones estaban como en una montaña rusa, subían, bajaban, bajaban, volvían a subir. Y ella miraba con la intención fallida de que por telepatía vuelva a estar en un estado consciente. No podía parar de moverse para un lado y para otro buscando un refugio.

A pesar de todo, esta batalla se superó. Y lo orgullosa que se siente por haber presenciadoesa gran batalla de la gran guerra. Hubo más batallas desde aquel entonces, pero esta le marcó. Le marcó porque no se dió cuenta del giro que había dado su vida en aquel momento y desde entonces no ha sido nada igual…

Ella podía y no quería.

Él, no podía y quería.

Adivinad quién acabó ganando.

El olvido. La indiferencia.

Poder y querer, esas grandes dicotomías de la vida

 

Billete de ida

Era una tarde de invierno, casi las 20:2o de la tarde, la noche había llegado y aspiraba a quedarse por unas cuantas horas más. El frío era el gran protagonista, aproximadamente era el mes de enero o febrero. Ahí estaba ella, en la estación, esperando al tren para macharse, para dejarlo todo atrás. A pesar de ello, la ilusión se mezclaba con el temor y el miedo al cambio.El valor para marcharse, el miedo a llegar. LLevaba de compañía una maleta en la que no había mucho en ella, unicamente lo imprescindble, quería empezar (casi) desde cero y su billete de ida hacia lo desconocido. En esos instantes de impaciencia, se juntaba con las ganas de marchar, con las ganas de dar media vuelta y volver. Debo ser yo, yo soy los actos que realizo y como actúo en consecuencia.

LLegó el tren, y subió a él en busca de una nueva vida, en busca de un segunda oportunidad que ella se había otorgado para poder ser ella. Lo que para muchos era un acto de cobardía, para ella fue un acto  valioso.

estacion

#Microcuento

2_evrorossia_24

La noche con el manto estrellado era nuestro refugio favorito. En él solo se veía la brillantez de las estrellas, y como nuestras almas brillaban y aspiraban a que un día brillaran tanto como ellas. La noche estrellada nos protegía de toda la desfachatez que se veía durante el día, de todo lo malo y lo sobrante que pasaba a diario en nuestros días.

Amarte. Ese era nuestra vía de escape. Amar el arte.

No era más que una manera de comprender mejor el mundo.