La batalla

Recordaba que ese día hacía mucha calor. Los días eran muy largos, y la noche apenas nos daba tregua.

Debería estar contenta porque era principio de las vacaciones, pero la situación  lo impedía. Se tiraba los días en un lugar con olor a ambiente esterilizado y pasillos interminables.

Es un tema que debería superar pero vienen de cabeza las imágenes y a veces le impedía seguir su vida normal, or lo que pensó que la mejor terapia era escribir.

Hubo un día que de todos, de todos aquellos meses, fue el peor. Fue el día que pudo observar con cierta distancia y a la vez, cierta cercanía, como esa persona se debatía entre la vida y la muerte. Es increíble, pero no soy consciente, a día de hoy, de que fuera testigo de aquella lucha. Cierto es que en aquel momento afronté la situación con cierta ingenuidad pero a la vez sabía lo que estaba pasando. No se lo creía pero a la vez era consciente de que podía pasar.

La pulsaciones estaban como en una montaña rusa, subían, bajaban, bajaban, volvían a subir. Y ella miraba con la intención fallida de que por telepatía vuelva a estar en un estado consciente. No podía parar de moverse para un lado y para otro buscando un refugio.

A pesar de todo, esta batalla se superó. Y lo orgullosa que se siente por haber presenciadoesa gran batalla de la gran guerra. Hubo más batallas desde aquel entonces, pero esta le marcó. Le marcó porque no se dió cuenta del giro que había dado su vida en aquel momento y desde entonces no ha sido nada igual…

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